
¿Eres líder, jefe/a o responsable de un equipo?
Si es así, seguramente hubo un momento en que fuiste seleccionado/a para ello. Puede que ya trabajaras en la organización en un puesto de nivel inferior o puede que vinieras de fuera de esta. El caso es que tu perfil fue considerado el más adecuado para el puesto de mando, pero ¿en qué se fijaron para elegirte?
“Son grandes especialistas, pero no saben gestionar ni desarrollar a su equipo”: ¡La de veces que sucede esto! Creo que no hay semana que no recoja una descripción similar en el seno de una u otra organización que ve, por ello, necesario capacitar a sus líderes.
En realidad, esta es una situación previsible si atendemos a que las empresas valoran ¡el doble! que la persona candidata tenga un buen conocimiento del producto, el proceso o el servicio, que sus habilidades relacionales y sus competencias de gestión juntas.
Sin embargo, la realidad que se encuentran los nuevos mandos es otra y sus quehaceres diarios dista bastante de las competencias que se les valoraron.
La consultora McKinsey pone datos a esto: los mandos intermedios emplean el 68% de su tiempo en actividades estratégicas y relacionales.
Es fácil entender que esta discrepancia nos traiga el problema que tenemos. La pregunta que me viene es ¿por qué se valora prioritariamente el conocimiento y experiencia en el producto/servicio?
¿Qué opináis?